ICH Q12. Flexibilidad regulatoria?

Ayer estuve participando en un curso de IL3  titulado ICH Q12: control de cambios. Temas técnicos y regulatorios en el ciclo de vida de los productos, con una ponencia con ese título. Anteriormente publiqué un artículo sobre el último borrador de la Guía que se puede descargar aqui

La Guía sigue en borrador, aunque el periodo previsto de comentarios terminaba en 2018. Esto es debido a algunas discrepancias entre lo que propone la Guía y la actual regulación europea de variaciones. En Noviembre hay nueva reunión de la ICH y el tema está en la agenda por lo que es posible que tengamos noticias a final de año o principios de 2020.

La Guía viene a complementar las ICH de Quality by Design (Q8-Q11) en lo relativo a la gestión regulatoria durante el ciclo de vida.

Por un lado, establece tres tipos de desarrollo, Tradicional, QbD y PAT. Dependiendo del tipo de desarrollo que se haya realizado, y por tanto, del nivel de conocimiento adquirido, los mecanismos para realizar cambios durante la vida comercial van a ser más o menos flexibles.

La base fundamental: cuanto más conocimiento demostrado mayor flexibilidad. Esto puede llegar por ejemplo a suponer que algunos cambios, sobre condiciones definidas en el registro, si tienen poco o nulo impacto en la calidad, no van a ser reportados a la agencia sino que pueden ser gestionados únicamente dentro del sistema de gestión de calidad del fabricante.

Si esto se hace realidad finalmente, puede suponer simplificar la gestión / aprobación de muchos cambios que se pueden pre-definir en un PACMP (Pre-Approval Change Management Protocol) como los de site, tamaño de lote, equipos, etc. El fabricante puede proponer diferentes grados de reporte a la agencia ( aprobación, solo notificación a posteriori) o no reporte, según el riesgo asociado al cambio.

De algún modo la Guía propone sustituir una categorización fija de las variaciones, por una basada en el riesgo y propuesta por el fabricante que lógicamente ha de ser aprobada por la agencia. Una vez este “pre-contrato” funciona, los cambios se canalizan de manera más fluida. Aquellas condiciones del registro que se han podido demostrar como “no críticas”, no necesitan ser reportadas cuando cambian y se gestionan con el PQS pudiendo ser revisadas durante las inspecciones GMP.

Veremos si la versión definitiva de la Guía responde a este planteamiento. Si es así, cada vez va a ser más importante disponer de un sistema de gestión de riesgos que mantenga actualizados los riesgos por proceso, y que en el caso de cambios pueda aportar de manera ágil los informes necesarios para dar soporte a estos cambios y mejoras.